Ya estamos en fechas Navideñas, y para muchos, a pesar de crisis
y cosas varias, es un tiempo de regalos. Y no es de extrañar que
para los que sois aficionados a la fotografía, en esta época
consigas por fin esa cárama que tanto querías para dar rienda
suelta a tu afición, o des el salto de compacta a réflex.
Cuando esto pasa, los primeros días son de alboroto, sacando
fotos a todo lo que pase por tus ojos, descargando y disfrutando de
la nueva adquisición.
Pero tras pasar unos días así, muy posiblemente te estés
cuestionando ya cosas como el cuidado de la cámara, y qué se puede
y qué no se debe hacer. Una cámara réflex no es un juguete que se
rompa con facilidad, pero tambien es cierto que no es algo que
podamos tratar como si fuera indestructible. Una cámara réflex
tiene elementos de precisión, que van perfectamente ajustados para
que el funcionamiento sea perfecto, y hay que tener en cuenta que
si no se trata bien, puede originar problemas de enfoque u otros
males en las fotos.
En este post pretendo, de forma general, hablar de lo que al
menos deberíamos tener en cuenta para que nuestro equipo nos dure
mucho en perfectas condiciones, hablando desde la experiencia
propia y la de compañeros.
Para empezar, y aunque parezca raro, cuando empecemos ya en
serio a usar la cámara, hay que leerse el manual. "¿En serio?", os
preguntaréis. Pues la respuesta es SÍ. Lejos de ser un microondas,
una tele o un mp3, una réflex es un objeto de infinitas
posibilidades, y a pesar de que los controles y botones son lo que
son, y no hay más que los que están, saber usarlos es primordial
para que todo esté en su sitio, y poder sacarle el máximo
partido.
Aparte, en el manual, siempre encontraremos los primeros pasos
para saber cómo cuidar el equipo.
Seguidamente, ¿qué debería tener en cuenta?: comprar una bolsa
de viaje. Imprescindible, no sólo para llevarla de forma cómoda,
sino para protegerla cuando no se usa. La protegerá del polvo, de
roces, golpes, etc... No es tontería. Las cámaras están selladas
para evitar humedad y polvo, pero cuando más se cuide, mejor.
¿Más cosas importantes? Sí, los objetivos. Son piezas clave para
que nuestras cámaras saquen fotos. Y ojo, son más importantes en la
mayoría de los casos que las propias cámaras. Un objetivo puede
vivir de cámara en cámara, y mientras que una réflex la puedes
romper, vender, cambiar por otra, o lo que sea, los objetivos los
puedes mantener y volver a usarlos para casi cualquier otro modelo
de cámara.
¿Qué deberíamos de tener en cuenta entonces nada más tener un
objetivo nuevo? Personalmente, a nivel amateur y para el uso
cotidiano, lo primero es buscar un buen filtro UV o Skylight para
el objetivo. Comprarlo, y una vez puesto en el objetivo, no
quitarlo nunca. Evitaremos que se pueda rallar, golpear o manchar
el cristal del objetivo, y apenas quitará calidad a nuestras
fotos.
A grandes rasgos, eso es lo principal que debemos hacer tras
tener el nuevo equipo.
Aún así, a muchos siempre nos surgen dudas respecto a otros
aspectos más cotidianos del uso del día a día. Aquí os dejo unas
pautas que deberíamos tomar en cuenta. Son desde mi propia
experiencia personal, y posiblemente cada uno tenga las suyas, pero
desde luego, nunca están de más:
- Lo peor para todo aparato es el polvo. Cuando
la cámara no se use, o se transporte, siempre debe ir en la bolsa
de transporte.
Los objetivos siempre deben ir tapados, tanto con la tapa del
frontal, como la trasera en caso que de los tengamos
desmontados.
Cuando cambiamos de objetivos, tratemos siempre de poner la cámara
boca abajo para que no entre polvo en el cambio entre objetivo y
objetivo.
Lógicamente, hay que evitar también el agua, humedad, y arena de
la playa. El agua de mar es especialmente dañina, y si entra en
contacto con la cámara u otros utensilios, es mejor limpiarla con
agua dulce y secarla, que dejarla en contacto con la del mar.
- Evitar golpes. Como ya he comentado, los
objetivos y la cámara llevan componentes de gran precisión, y deben
ser respetados. No se debe golpear la cámara ni los objetivos, y
siempre deben estar protegidos con bolsas resistentes y
acolchadas.
Cuando se guarda un objetivo, hay que tener especial cuidado en no
dejarlo apoyado sobre la parte de la lente. Con un mal golpe, se
puede partir o rallar, y esto no tiene solución. Una vez un 70-200
me apareció roto dentro de la bolsa de viaje al dejarlo así con las
prisas. Gracais al filtro UV, lo único que apareció roto fué este
filtro, y el objetivo no sufrió daños, pero es fácil que
simplemente con dejar una mochila en el suelo con el objetivo al
revés, se puede golpear por un lado.
Para limpiar los objetivos, NUNCA usar paños secos. Primero hay
que soplarlo con una pera para quitar los restos de polvo más
gruesos, y luego limpiarlo con un paño de microfibra (que no suelte
pelusillas) humedecido en lo que llamamos alcohol isopropílico,
para que se evapore rápido sin dejar marcas.
- El manejo y la forma de llevar o dejar la
cámara con el objetivo también es importante. Si llevamos
la cámara en la bolsa, en la medida de lo posible, es ideal que
vaya con el objetivo quitado, para evitar movimientos
forzados.
Cuando los objetivos que llevamos montados son largos y pesados
(especialmente), es importante sujetarlos cuando los usamos, y no
coger la cámara únicamente, pues el peso primero nos quita
estabilidad en la foto, pero aparte, fuerza los contactos de unión
de la cámara con el objetivo por culpa del peso.
Si la llevamos colgada al cuello mientras andamos con un objetivo
de estas características, es buena idea llevarlo boca abajo para
que el peso no fuerze los contactos que van a la cámara de forma
desigual (o bien boca arriba, aunque sea más incómodo).
Otro dato importante es el tema del Autofoco (AF). Los objetivos,
por norma, llevan un interruptor de autofoco, para enfocar
automáticamente. Un objetivo de gama normal, cuando está activado
el autofoco, no permite mover la anilla de enfoque. Se nota porque
cuando va puesto el AF cuesta mucho moverla, y cuando se quita el
AF se mueve con mucha facilidad. Pues bien, es importante no forzar
esta anilla con el AF puesto. Puede dar pié a errores posteriores
de enfoque.
Cuando no usemos el objetivo, es recomendable quitar el AF, para
que tanto en la bolsa, como para movimientos involuntarios, no se
vea forzado.
- Otros consejos. Por último, siempre es
importate cuando cambiamos de objetivo, conectamos un flash
externo, o enchufamos un cable USB, APAGAR la cámara del
interruptor antes. Evitaremos contactos eléctricos que puedan dañar
la cámara.
Por supuesto, como cualquier aparato eléctrico, cuando no lo
usemos, debemos desarmarlo y guardarlo en un lugar protegido del
sol y humedad. Desarmarlo implica quitar las baterías, tarjetas de
memoria, flashes y cables externos, y guardar el objetivo que lleva
puesto con sus tapas fuera de la cámara.
Bueno, parece extenso el post, pero en el fondo muchas de las
cosas son de sentido común, como he comentado, y no es difícil
tenerlas en cuenta a la hora de trabajar con nuestra nueva
cámara...